Todas las pieles generan grasa, pero algunas producen un exceso que las hace más propensas a desarrollar puntos negros, ya sea debido a su propia producción de sebo o a la exposición a agentes externos como la contaminación ambiental.
Más que un simple exceso de sebo producido por la piel, los puntos negros surgen cuando este sebo entra en contacto con el aire, oxidándose y adquiriendo ese característico tono oscuro.
La aparición de puntos negros y poros dilatados tiene diversas causas, entre las cuales se incluyen predisposición genética, desequilibrios hormonales y el proceso natural de envejecimiento cutáneo. No obstante, la razón más frecuente detrás de la dilatación de los poros es la acumulación de suciedad e impurezas.